En un programa que tiene a los y a sus conocimientos como protagonistas, la FAO y la comunidad xukurú trabajan restaurando los bosques de Ororubá, en el noreste de Brasil.
Pueblos indígenas
En las montañas de Baja Verapaz, mujeres indígenas guatemaltecas fortalecen su voz y confianza mediante los Clubes del Bienestar de la OIM. En lenguas mayas como el Achí y el Kaqchikel, esta iniciativa promueve autoestima, autocuidado y resiliencia, impulsando comunidades más unidas y reduciendo la migración irregular. “Necesitamos valorarnos”, reconoce una de las participantes.
El UNFPA analiza cómo la etnicidad, el género, la edad, la discapacidad y la ubicación geográfica interactúan para generar múltiples formas de desigualdad en la población indígena ecuatoriana.
Para muchos pueblos indígenas en Panamá, no se mide en dinero, bienes materiales o servicios urbanos. Se mide en conexión con la tierra, en comunidad, en identidad, Una mujer ngäbe lo resume con claridad: “Si una persona tiene tierra, alimentos, familia y mantiene sus tradiciones, no se considera pobre”.
El agotamiento de los recursos naturales de , al suroeste de México, puede sumir a muchas personas en una situación de pobreza grave. Para evitarlo, se necesitan encontrar modos de vida alternativos. Para ello, respalda la cosecha y comercialización sostenible de un producto forestal muy valioso: la resina de pino.
Rescatar la cultura es una oportunidad que brinda el y un reto para los pueblos indígenas del país. El compromiso de estas comunidades con la memoria y la identidad se refleja en la transmisión de saberes ancestrales, como es el caso de los pueblos indígenas colombianos de Putumayo.
La OPS/OMS ha coordinado el ancestrales sobre salud y ciencia moderna en la comunidad indígena Ava Guaraní de Paraguay. Un ejercicio que ayuda a identificar puntos comunes entre los conocimientos indígenas y los occidentales.
El río Orinoco es el hogar de una de las poblaciones indígenas más antiguas y numerosas de Venezuela. El Programa Mundial de Alimentos () tiene allí uno de sus más amplios y desafiantes programas en el país. Una ingeniería logística que centra en sus puntos de distribución, representando la forma más fiable de identificar a las familias que necesitan apoyo.
La baya de asaí es un que fortalece el sistema inmunitario, protege la integridad celular y alivia la inflamación. Y para los indígenas de Porvenir en Bolivia, y con el apoyo de la FAO, el valor de este fruto va más allá de sus beneficios nutricionales. Es un recurso natural que sustenta su porvenir y su entorno. Además ahora, gracias al aprovechamiento de esta baya, la comunidad ya no para obtener las fibras, protegiendo así a la especie y sus ingresos
En la vasta aridez de la Península Guajira, al noroeste de Venezuela, vive la comunidad de Paraguaipoa. Para promover su aprendizaje y la práctica del arte ancestral textil como medio de vida sostenible, ha dotado con materiales de tejido -y acceso a cuentas corrientes y otros servicios financieros- a Wayúu, muchas de ellas cabezas de hogar.
El PNUD aborda el derecho a la consulta previa, libre e informada de los pueblos originarios mexicanos. Un compromiso rubricado por el país en el
Albergado por el FIDA, esta reunión (10 - 11 febrero) se centró en la temática "El derecho de los pueblos indígenas a : una vía para la seguridad y la soberanía alimentarias".
Gracias a un programa co-liderado por la , las mujeres de la Asociación de Artesanas de Novo Airão han aprendido competencias empresariales para ganarse la vida con su trabajo y alcanzar una independencia económica. Al atraer visitantes y vender sus creaciones, estas mujeres aseguran ingresos estables, preservan su patrimonio cultural con sus tradicionales telas y hacen uso responsable de los recursos con el uso de fibras locales.
La OPS capacita a estas jóvenes para que rompan barreras a través del manejo de sus emociones y del autocuidado de .
En el Parque Nacional Cordillera Azul de la Amazonía peruana viven las comunidades indígenas Shipibo-Conibo y Kakataibo. Su territorio se ha visto afectado por la deforestación y la degradación de 8.000 hectáreas de bosques. Frente a este desafío, y con el apoyo técnico del PNUD, las mujeres indígenas de estos pueblos lideran el cambio mediante la restauración de su quebrantado paisaje.