21 marzo 2026

El 21 de marzo de 1960, la polic赤a abri車 fuego y asesin車 a 69 personas durante una manifestaci車n pac赤fica contra las ※leyes de pases§ del apartheid en Sharpeville, Sud芍frica. Este tr芍gico suceso marc車 un punto de inflexi車n y se conmemora anualmente para honrar a quienes perdieron la vida luchando por la democracia y la igualdad racial en Sud芍frica. Desde entonces, el 21 de marzo se ha convertido en un solemne recordatorio del alto precio de la lucha contra el r谷gimen del apartheid y en un llamado a la comunidad internacional para eliminar todas las formas de discriminaci車n racial.

La masacre de Sharpeville impuls車, cinco a?os despu谷s, la adopci車n de la un logro hist車rico de las Naciones Unidas apenas dos d谷cadas despu谷s de su fundaci車n. Los visionarios que se reunieron hace 60 a?os para adoptar la Convenci車n reconocieron la discriminaci車n racial como una lacra para la humanidad que debe ser eliminada con suma urgencia por todas las naciones del mundo.

Hoy, con 185 pa赤ses que han ratificado o firmado la Convenci車n, esta se erige como uno de los tratados de derechos humanos m芍s ampliamente adoptados, presente en todos los continentes, sistemas jur赤dicos, religiones y culturas. Sigue siendo la piedra angular de los esfuerzos de las Naciones Unidas para combatir el racismo y la discriminaci車n racial. Al reflexionar sobre los avances logrados en virtud de la Convenci車n, hay mucho que celebrar, pero antes, es importante recordar la magnitud y la complejidad de los desaf赤os que se afrontan.

El doloroso legado del racismo y la discriminaci車n ha dejado cicatrices en las sociedades de todo el mundo. Millones de personas han perdido la vida o han visto sus sue?os truncados o negados debido a la falsa ideolog赤a de que una vida es superior a otra.

Los pueblos ind赤genas de todos los continentes han sufrido siglos de despojo, asimilaci車n forzada y discriminaci車n sist谷mica.

Los horrores del comercio transatl芍ntico de esclavos, que desarraig車 a la fuerza a hasta 15 millones de africanos y los someti車 a vidas de brutalidad 迆nicamente por lucro econ車mico, a迆n resuenan hoy en las experiencias vividas por las personas de ascendencia africana.

Las comunidades asi芍ticas en muchos pa赤ses se han enfrentado a la explotaci車n colonial, a leyes excluyentes y a la violencia basada en prejuicios.

Las comunidades roman赤es han soportado siglos de intolerancia y exclusi車n.

Los ni?os que nacen hoy en d赤a siguen viendo limitadas sus oportunidades en la vida por estructuras sociales basadas en la ascendencia.

Quienes simplemente buscan una vida mejor, que a menudo emprenden viajes arduos y se arriesgan a ahogarse en embarcaciones abarrotadas, se enfrentan a fronteras cerradas por la intolerancia.

Millones de personas sufren actos de violencia silenciosos y cotidianos debido a las oportunidades truncadas y los sue?os frustrados. Se enfrentan a perspectivas limitadas de educaci車n y atenci車n m谷dica, as赤 como a un estancamiento en su desarrollo profesional. Luchan a diario por su identidad frente a prejuicios peligrosos y estereotipos odiosos, y se ven agotadas por las constantes batallas por el reconocimiento cultural. Estas heridas se acumulan a lo largo de generaciones, transformando las posibilidades de comunidades enteras.

Gay McDougall con miembros de la comunidad Batwa en Ruanda, 2011. Fotograf赤a cortes赤a de la autora.

El racismo y la discriminaci車n no son conceptos abstractos; son profundas heridas infligidas al alma de las naciones y de la humanidad.

Estas injusticias no se limitan a ning迆n pa赤s o regi車n en particular. En la tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminaci車n Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, celebrada en Durban, Sud芍frica, en 2001, los gobiernos reconocieron que la discriminaci車n racial existe en todas partes y que combatirla es una prioridad mundial.

El tiene la misi車n de utilizar el derecho internacional para sanar estas heridas. Desde la adopci車n de la Convenci車n Internacional sobre la Eliminaci車n de todas las Formas de Discriminaci車n Racial (ICERD), se han logrado avances a nivel internacional, regional, nacional y local. Sin embargo, el progreso ha sido m芍s lento y menos integral de lo esperado, y muchos de los logros alcanzados corren el riesgo de revertirse.

Lograr el mundo que so?aron los 69 valientes sudafricanos a quienes honramos cada 21 de marzo es una tarea demasiado grande para cualquier mecanismo institucional individual. Poner fin a la discriminaci車n racial debe ser una prioridad para todas las instituciones y naciones.

Afortunadamente, el CERD cuenta con aliados fundamentales para afrontar este enorme desaf赤o; entre ellos, destacan las personas afectadas por la discriminaci車n racial. Gran parte del trabajo del Comit谷 se basa en la informaci車n y los llamamientos constantes de las comunidades perjudicadas por pol赤ticas y estructuras de desigualdad, incluidas las comunidades afrodescendientes, roman赤es, ind赤genas y otros grupos raciales y 谷tnicos marginados. Su valent赤a y resiliencia inspiran continuamente al CERD, y su colaboraci車n en la labor del Comit谷 es esencial.

Otros actores de la sociedad civil y defensores de los derechos humanos tambi谷n desempe?an un papel crucial al presentar evaluaciones fundamentales al CERD. En muchos pa赤ses, las instituciones nacionales de derechos humanos se han convertido en importantes organismos de seguimiento de los derechos humanos y la justicia racial, y el CERD les ha otorgado un reconocimiento especial para presentar informes cuando los gobiernos comparecen ante el Comit谷.

En el seno de las Naciones Unidas, el CERD se ha visto acompa?ado por organismos institucionales que conforman una ※nueva arquitectura§ de mecanismos contra el racismo: el ; el ; el Foro Permanente sobre los Afrodescendientes; el ; el ; y el . Estos socios son indispensables en la lucha contra el racismo.

Tras seis d谷cadas de trabajo para implementar la Convenci車n, han surgido conocimientos m芍s matizados sobre la discriminaci車n racial y c車mo erradicarla.

Los desaf赤os globales, como las crisis financieras, la escasez de alimentos y el cambio clim芍tico, agravan los problemas que enfrentan las comunidades racializadas. En algunos casos, estas vulnerabilidades se derivan de una discriminaci車n arraigada. La pobreza deja a las comunidades sin reservas para afrontar crisis o desastres. Las recesiones econ車micas suelen aumentar la presi車n social para culpar a los m芍s vulnerables, alimentando as赤 el discurso de odio, la violencia y las amenazas a la democracia mediante pol赤ticas o l赤deres racistas.

Actualmente, se reconoce que la discriminaci車n es un factor clave de la pobreza. Los grupos raciales marginados se encuentran desproporcionadamente en sectores informales, poco cualificados y mal remunerados, como el trabajo dom谷stico, la agricultura y la venta ambulante, que a menudo carecen de protecci車n laboral y seguridad social.

Las mujeres soportan complejas cargas de pobreza, prejuicios 谷tnicos y restricciones basadas en el g谷nero, lo que crea profundos obst芍culos.

M芍s all芍 de las consecuencias personales y desempoderadoras del racismo y la discriminaci車n, es fundamental comprender su naturaleza estructural. En sociedades con prejuicios raciales end谷micos, las instituciones perpet迆an la desigualdad. Para abordar este problema, es necesario identificar y desmantelar las estructuras institucionales que mantienen las jerarqu赤as raciales. Es preciso revisar las pol赤ticas y pr芍cticas que afectan negativamente a las comunidades desfavorecidas, y transformar las culturas y tradiciones excluyentes.

Es fundamental contar con leyes integrales contra la discriminaci車n e instituciones s車lidas para su aplicaci車n, con procedimientos que puedan ser iniciados por las propias v赤ctimas o sus representantes.

Los gobiernos deben implementar medidas especiales contundentes para abordar las desigualdades en la participaci車n econ車mica, especialmente en empleo, educaci車n, capacitaci車n, servicios financieros, tenencia de la tierra y derechos de propiedad. La protecci車n laboral y la seguridad social deben extenderse a los trabajadores con bajos salarios y a los trabajadores informales.

Las iniciativas de acci車n afirmativa deben formar parte de una estrategia de igualdad m芍s amplia, que incluya iniciativas legislativas, presupuestos espec赤ficos, par芍metros de referencia y cuotas.

Todas las decisiones pol赤ticas deben guiarse por una consulta significativa con los grupos afectados por la discriminaci車n racial y basarse en datos desglosados que revelen las desigualdades.

Hoy, las manifestaciones por la justicia racial en todo el mundo exigen el derecho al trabajo, el derecho a la vivienda, el acceso equitativo a una educaci車n y atenci車n m谷dica de calidad, y un salario digno. Estas demandas resuenan tanto en las econom赤as en desarrollo como en las desarrolladas.

Existe un creciente consenso entre las instituciones de desarrollo global sobre la necesidad de abordar la desigualdad de ingresos y la pobreza. Sin embargo, muchos programas de desarrollo internacional no han logrado cambiar la realidad de las comunidades que sufren discriminaci車n end谷mica. El lema esperanzador de ※no dejar a nadie atr芍s§ sigue siendo m芍s una aspiraci車n que una realidad.

El racismo evoluciona constantemente, infectando los sistemas globales y moldeando las realidades dentro y entre las naciones. No puede erradicarse con esfuerzos limitados a las fronteras nacionales. El racismo est芍 arraigado en las pol赤ticas exteriores y oculto en los acuerdos comerciales; controla la distribuci車n de vacunas que salvan vidas, la preparaci車n y respuesta ante la crisis clim芍tica, los resultados en materia de salud materna y las pol赤ticas migratorias.

Las tres recomendaciones generales m芍s recientes del CERD destacan prioridades urgentes: la recomendaci車n general n.? 37 sobre el derecho a la salud, las recomendaciones generales n.? 38 y 39 sobre la erradicaci車n de la xenofobia contra los migrantes y la recomendaci車n general n.? 40 sobre reparaciones por la trata transatl芍ntica de esclavos.

Sin embargo, quiz芍s una de las mayores amenazas a los logros de los 迆ltimos 60 a?os sea el auge de gobiernos excluyentes en todo el mundo que utilizan el racismo como ideolog赤a pol赤tica y plataforma electoral. En un contexto que cuestiona la utilidad del derecho internacional y de un orden basado en normas, el propio concepto de rendici車n de cuentas, fundamentado en un tratado internacional contra la discriminaci車n racial, se ve desafiado.

 

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