30 junio 2017

Cuando despu谷s de la Segunda Guerra Mundial se dieron a conocer las atrocidades de la Alemania nazi, el consenso alcanzado por la comunidad mundial fue que la Carta de las Naciones Unidas no defin赤a con la precisi車n necesaria los derechos en ella recogidos, y que estos derechos deb赤an especificarse y consagrarse en un nuevo cuerpo de derecho internacional. Las Naciones Unidas estaban decididas a garantizar que los terribles cr赤menes cometidos en la Segunda Guerra Mundial no volvieran a producirse nunca. Fue con el objetivo de cumplir este compromiso por lo que, el 9 de diciembre de 1948, un d赤a antes de que se aprobara la Declaraci車n Universal de Derechos Humanos, la Asamblea General aprob車 la Convenci車n para la Prevenci車n y la Sanci車n del Delito de Genocidio. La aprobaci車n de esta Convenci車n estuvo llena de simbolismo, y reafirm車 la gravedad de este delito. Pero tambi谷n fue m芍s all芍. Demostr車 el deseo de la comunidad internacional de garantizar tanto la prevenci車n del genocidio como el castigo de sus perpetradores en aquellos casos en los que no fuera posible evitarlo. La Convenci車n defini車 ※genocidio§ como todo acto perpetrado ※con la intenci車n de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, 谷tnico, racial o religioso§.

No fue hasta principios de los a?os noventa, m芍s de 40 a?os despu谷s de su aprobaci車n, cuando se aplic車 por primera vez la Convenci車n contra el Genocidio durante los procesos judiciales iniciados tras los conflictos de Rwanda y los Balcanes. Su aplicaci車n en estos contextos fue importante, principalmente debido a que reafirmaba el deber inherente de los Estados de responsabilizar a los autores del crimen de genocidio, as赤 como de otros cr赤menes cometidos durante conflictos armados. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cre車 el Tribunal Penal Internacional para Rwanda y el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia, para lo que utiliz車 los poderes que le concede el Cap赤tulo VII de la Carta de las Naciones Unidas para establecer estos 車rganos judiciales.

Han pasado m芍s de 20 a?os desde el genocidio de Rwanda y no hay ning迆n recuerdo que genere tanto horror y repulsi車n como la matanza sistem芍tica y generalizada de aproximadamente 1 mill車n de hombres, mujeres y ni?os, que durante esos fat赤dicos 100 d赤as de la primavera de 1994 se convirtieron en v赤ctimas debido a su origen 谷tnico y a sus afiliaciones pol赤ticas. El genocidio de Rwanda fue una prueba tr芍gica de la facilidad con la que pod赤an avivarse las llamas de la violencia y de la importancia fundamental de que la comunidad internacional tome medidas oportunas y decisivas para salvar vidas humanas.

Despu谷s de que la comunidad internacional no interviniera para evitar los genocidios de Rwanda y Srebrenica, el ex Secretario General Kofi Annan plante車 la siguiente pregunta: ※?Cu芍ndo debe intervenir la comunidad internacional para proteger a las poblaciones?§.

Las investigaciones sobre esta pasividad revelaron una serie de deficiencias en materia de informaci車n y comunicaci車n existentes dentro de la Organizaci車n, as赤 como la ausencia de voluntad pol赤tica por parte de los Estados Miembros. El 7 de abril de 2004, Kofi Annan anunci車 la puesta en marcha de un plan de acci車n para evitar el genocidio. En el acto de presentaci車n, declar車 que el legado que m芍s deseaba dejar a sus sucesores era una Organizaci車n mejor capacitada para evitar el genocidio y preparada para tomar medidas decisivas para frenarlo cuando no funcione la prevenci車n.

El Plan de Acci車n requer赤a el nombramiento de un Asesor Especial sobre la Prevenci車n del Genocidio, cuyas responsabilidades eran:

  • Reunir la informaci車n que exista, en particular de fuentes del propio sistema de las Naciones Unidas, sobre infracciones graves y masivas de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario que tengan origen 谷tnico o racial y que, de no ser prevenidas o detenidas, podr赤an culminar en genocidio;
  • Servir de mecanismo de alerta temprana al Secretario General y, por su conducto, al Consejo de Seguridad, al se?alar a su atenci車n situaciones que podr赤an culminar en genocidio;
  • Hacer recomendaciones al Consejo de Seguridad, por conducto del Secretario General, sobre medidas para prevenir o detener el genocidio;
  • Hacer de enlace con el sistema de las Naciones Unidas respecto de actividades para prevenir el genocidio y tratar de aumentar la capacidad de las Naciones Unidas para analizar y manejar informaci車n relativa al genocidio o a cr赤menes conexos.

La funci車n del Asesor Especial sobre la Prevenci車n del Genocidio no consiste en determinar si se ha producido un genocidio. Esta labor corresponde a los tribunales de la jurisdicci車n de que se trate. La funci車n del Asesor Especial est芍 orientada al futuro: dar se?ales de alarma y asesorar al Secretario General en caso de riesgo inminente de genocidio, as赤 como proponer las medidas que deber赤an adoptar el Secretario General y el sistema de las Naciones Unidas para evitar que el riesgo siga creciendo.

Kofi Annan se?al車 en una ocasi車n que, si realmente queremos evitar o frenar el genocidio en el futuro, no debemos dejar que nos detengan los argumentos jur赤dicos sobre si una atrocidad concreta se ajusta o no a la definici車n de genocidio, puesto que, para cuando estemos seguros, tal vez ya sea demasiado tarde para actuar. Tambi谷n afirm車 que debemos reconocer las se?ales de la inminencia o la posibilidad del genocidio, de modo que podamos intervenir a tiempo para evitarlo.

El genocidio no es un accidente, ni tampoco es inevitable. El genocidio es un proceso que evoluciona con el paso del tiempo. Para ejercer una violencia que pueda calificarse como genocidio, sus autores necesitan tiempo para desarrollar la capacidad adecuada, movilizar recursos y tomar medidas concretas que les ayuden a lograr el objetivo. Existen numerosas se?ales de alarma en el per赤odo previo al genocidio, as赤 como un gran n迆mero de oportunidades para tomar medidas que lo eviten. Es nuestra pasividad, nuestra falta de eficacia al responder a las se?ales de alarma, lo que permite que el genocidio se convierta en una realidad.

Existe una gran cantidad de estudios sobre casos de genocidio que nos indican cu芍les son las se?ales de alarma. La Oficina del Asesor Especial sobre la Prevenci車n del Genocidio ha creado un marco de an芍lisis que sirve como gu赤a para evaluar la alerta temprana del riesgo de genocidio, as赤 como de otros cr赤menes de guerra y cr赤menes de lesa humanidad (cr赤menes atroces) en cualquier situaci車n. Despu谷s de que el Marco de An芍lisis para Cr赤menes Atroces se publicara como documento oficial de las Naciones Unidas, el Secretario General ha instado a los agentes internacionales, regionales y nacionales a que lo utilicen como herramienta de alerta temprana y prevenci車n.

El Marco incluye dos instrumentos anal赤ticos fundamentales para evaluar el riesgo de que se produzcan cr赤menes atroces: una lista de 14 factores de riesgo de cr赤menes atroces e indicadores para cada uno de ellos. Entre los 14 factores de riesgo incluidos, los 8 primeros son comunes a todos los cr赤menes. Adem芍s de estos factores comunes, el Marco recoge 6 factores de riesgo adicionales, 2 espec赤ficos para cada uno de los tipos de cr赤menes internacionales.

Entre los factores de riesgo comunes se incluyen las situaciones de conflicto armado y otras formas de inestabilidad; una lista de violaciones graves de derechos humanos, especialmente si dan lugar a patrones de conducta y no se han abordado de manera adecuada; las deficiencias de las estructuras estatales que deben servir para proteger a las poblaciones; y posibles motivos o incentivos que podr赤an utilizarse para justificar el uso de violencia contra grupos de poblaci車n concretos. Los factores de riesgo espec赤ficos se derivan del hecho de que cada crimen tiene elementos y precursores que no son comunes a estos tres tipos de delitos. Por ejemplo, uno de los elementos espec赤ficos del crimen de genocidio es el intento de destruir, total o parcialmente, un grupo nacional, 谷tnico, racial o religioso. Los indicios de que se est芍n realizando este tipo de intentos reflejan un riesgo de genocidio m芍s elevado.

Uno de los factores de riesgo m芍s importantes asociados al genocidio es un historial de discriminaci車n basada en la identidad, esto es, discriminaci車n de individuos o grupos debido a su identidad religiosa, 谷tnica, racial o nacional. La discriminaci車n puede adoptar muchas formas. Es posible que los Estados requieran la identificaci車n obligatoria de los miembros de uno o varios grupos concretos. Puede que estos grupos sean objeto de discriminaci車n al acceder a recursos u oportunidades, o v赤ctimas de exclusi車n en los procesos de adopci車n de decisiones, en el empleo en las instituciones estatales o en profesiones clave. Es posible que el Estado aplique impuestos o sanciones a uno o varios grupos concretos, que requiera la autorizaci車n para realizar actividades sociales como el matrimonio o que imponga un control de la natalidad obligatorio. La justificaci車n p迆blica de cualquier tipo de pr芍cticas discriminatorias siempre es motivo de preocupaci車n, al igual que la promoci車n y la tolerancia del discurso de odio contra uno o varios grupos. Con frecuencia, las pr芍cticas discriminatorias van acompa?adas de violencia. La detenci車n arbitraria, las desapariciones forzadas, la tortura y los asesinatos, tanto si sus objetivos son los miembros espec赤ficos de un grupo como si se realizan de manera indiscriminada contra el grupo en su totalidad, constituyen violaciones de los derechos humanos que se han utilizado para aplicar y mantener pr芍cticas de discriminaci車n. Si la discriminaci車n no afecta a todo un grupo, es poco probable que incluso las injusticias m芍s arraigadas den lugar a patrones de miedo, enemistad y abusos que provoquen un genocidio.

Por consiguiente, para evitar el genocidio debemos luchar contra la discriminaci車n y los prejuicios en todas sus formas, as赤 como contra la propagaci車n del odio y la hostilidad por motivos de origen 谷tnico, religi車n o cualquier otra forma de identidad. Durante los 迆ltimos a?os, hemos sido testigos de un brote inquietante de odio, hostilidad e intolerancia por motivos de identidad en todo el mundo: en campa?as electorales, como respuesta a la huida de refugiados y migrantes hacia Europa, en respuesta a los ataques terroristas de extremistas violentos y en otras muchas situaciones. La historia nos ha ense?ado que la manipulaci車n de las preocupaciones de los individuos para fines pol赤ticos es imprudente y peligrosa. Esto se aplica tanto a las sociedades en paz como a las sociedades en guerra.

En algunas de las situaciones m芍s graves, en las que los conflictos armados han conllevado la destrucci車n de las sociedades, como en el caso de la Rep迆blica Centroafricana, el Iraq y la Rep迆blica ?rabe Siria, los individuos y los grupos se han visto atacados simplemente debido a sus creencias religiosas. La religi車n sigue emple芍ndose como motivo para justificar una crueldad y unas atrocidades inhumanas. Digo ※emple芍ndose como motivo§, pero lo que quiero decir realmente es ※emple芍ndose como excusa§. La religi車n est芍 siendo manipulada por partes con intereses creados que esperan obtener beneficios al avivar la hostilidad y el odio entre personas de diferentes creencias, y que en ocasiones incluso cometen actos que podr赤an considerarse como cr赤menes atroces o incitan a que se cometan. Esta violencia, junto con el hecho de que no se responsabilice a sus autores, destroza a las sociedades.

Debemos esforzarnos m芍s por apoyar a los l赤deres religiosos que levantan su voz, lo que suele suponer un gran riesgo para ellos. Debemos cooperar en mayor medida con los l赤deres religiosos para que se escuchen sus voces, especialmente los l赤deres religiosos menos tradicionales y en particular en situaciones en las que las sociedades est芍n divididas por raz車n de la identidad y existe un elevado nivel de tensi車n.

Debemos hacer m芍s por construir sociedades resilientes al genocidio y a otros cr赤menes atroces, y que puedan capear per赤odos de estr谷s. Sabemos que, en los lugares en los que se protegen los derechos humanos y se respeta el estado de derecho, donde las personas no son objeto de discriminaci車n ni exclusi車n por motivos de identidad, incluida su identidad religiosa, es m芍s probable que los individuos coexistan pac赤ficamente, y esta coexistencia pac赤fica allana el camino al desarrollo y la prosperidad econ車micos. Los Estados que demuestran valorar la diversidad y que promueven los beneficios de contar con una sociedad pluralista tienen m芍s posibilidades de ser estables y fuertes. Este principio de respetar la diversidad y las diferencias entre personas, incluidas sus creencias, resulta fundamental para el desarrollo de sociedades estables y pac赤ficas que puedan superar per赤odos de dificultad.

Hemos logrado avances importantes desde la aprobaci車n de la Convenci車n para la Prevenci車n y la Sanci車n del Delito de Genocidio el 9 de diciembre de 1948, pero el mal que quer赤a erradicarse con dicha Convenci車n ha resultado dif赤cil de eliminar. Cambiar esta situaci車n depende de nosotros, de nuestra voluntad, de nuestro compromiso, de nuestras acciones y de nuestra perseverancia.

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La Cr車nica?ONU??no?constituye un registro oficial. Tiene el privilegio de acoger a los altos funcionarios de las Naciones Unidas, as赤 como a distinguidos colaboradores de fuera del sistema de las Naciones Unidas cuyas opiniones no son necesariamente las de las Naciones Unidas. Del mismo modo, las fronteras y los nombres que se muestran y las designaciones utilizadas en los mapas o en los art赤culos no implican necesariamente un apoyo o una aceptaci車n por parte de las Naciones Unidas.?